jueves, 27 de noviembre de 2014

AMIGO INVISIBLE


AMIGO INVISIBLE


¿Habéis hecho un amigo invisible alguna vez?

¿Os habéis preguntado de dónde viene la tradición?

Según la Wikipedia: “El juego del amigo secreto tiene su origen en una vieja costumbre venezolana probablemente de finales de 1800 y principios del siglo pasado. Las damas venezolanas casadas o comprometidas, por aquel entonces, no podían tener amigos, sino compadres, por aquello de los cuestionamientos sociales. De manera que optaron por reunirse un grupo de amigos y amigas para realizar un intercambio de regalos. Esa tradición conservadora se denominaba compadre de papelito o compadre secreto de papelito, es decir, se escogía aleatoriamente el nombre de una persona al sacar un papel escrito de un recipiente. Posteriormente, esta tradición pasó a llamarse 'amigo secreto' y se extendió a países vecinos a través del intercambio social.

Además dice que hay variantes del juego, por ejemplo una modalidad temática en la que se decide que todo el mundo regalara sobre un tema, Disney por ejemplo.

En mi grupo de amigos, a los que les mando un besazo desde aquí, hacemos el amigo invisible cada Navidad. Además, aprovechamos para hacer una cena de Navidad y entregar los regalos el mismo día (también celebramos mi cumple a la vez, es lo que tiene nacer en Noche Buena). Hasta el año pasado, hacíamos el sorteo de forma tradicional, sacando papelitos y tal, y poníamos un tope para el precio de los regalos, 10-15€ normalmente y sin ninguna temática especial, cada uno compraba lo que quería. Pero el año pasado las circunstancias eran diferentes…

Mi gran amigo Espi, estaba en Inglaterra, haciendo eso que llaman movilidad exterior, es decir, buscándose la vida porque en este país al final nos terminaremos comiendo los mocos. Bueno, que me lio, con Espi fuera de España, lo de los papelitos ya no era posible… Así que buscamos una alternativa, y navegando en Internet encontramos una web donde hacer los sorteos poniendo los nombres y los emails de cada uno de los componentes, de esta forma, alguien introduce todos los datos, le da al botón y a cada uno le llega un email diciéndole a quien tendrá que regalar. Mola un mogollón porque no te complicas la vida. Cuando ya teníamos el sorteo hecho, alguien comentó que su situación económica no era la mejor en ese momento y que en vez de comprar un regalo lo haría de forma manual, y otra vez, mi gran amigo Espi, tuvo una idea maravillosa: “¿Por qué no hacemos todos un regalo de forma manual? Solo valdrá comprar los materiales”. Toma ya… Claro, él es un hacha para las manualidades, ¡deberíais ver cómo pinta en acuarelas! Y además de él, algunas amigas también tienen unas manitas de oro para hacer manualidades. Aunque al principio no conseguíamos ponernos de acuerdo en el tema… Al final lo conseguimos. Todos regalaríamos manualidades.

He de confesar que yo no soy una gran amante de las manualidades, aunque en mi familia haya gente muy ducha para ello, mi madre y mi queridísima Tiasun (sí, así, todo junto. No quiere que la llame Asun) son verdaderas expertas en el tema. De hecho, tuve que pedirle ayuda a mi madre, ya que yo no sabía usar ni el Loctite (¿sabíais que se quita con Cocacola?). Pero me puse manos a la obra, igual que todos. Me costó arrancar, sí, me había tocado David como as (aquel a quien te toca regalarle se llama as) y me resultaba muy difícil encontrar una buena idea porque suponía que mis amigos iban a hacer verdaderas virguerías, y así fue. A pesar de mis reticencias con las manualidades y gracias a la ayuda de mi madre y al entusiasmo que contagiaban mis colegas, al final me hacía mucha ilusión estar creando algo para alguien. Y además, nos pasábamos los días moneando sobre lo que cada uno había hecho: “pues yo he hecho dos cosas”, “pues yo solo una pero muy grande”, “yo hasta el último día voy a estar liadísima con el regalo” y así hasta que por fin llego la fecha. Espi había vuelto de Inglaterra justo para mi cumpleaños (y me regaló un súper abrazo) así que ya estábamos todos juntos.


Nosotros no lo hacemos de incógnito, cada uno se levantaba y decía a mí me ha tocado regalar a fulanito, y fulanito abría el regalo, alucinábamos todos con la manualidad y esa persona entregaba su regalo a menganito y así hasta que cada uno tuvo su regalo entre manos. He de decir que no me esperaba tanto nivel, nos esmeramos muchísimo más que los años anteriores en los que comprábamos los regalos. Hubo quien decoró un espejo, alguien hizo un amigurumi, a mí me regalaron una hucha cerdito hecha con una botella y goma eva, un marco de foto hecho también con goma eva, y unas mariposas que me chiflan también de goma y yo regalé unas manualidades de fieltro, y dos o tres pulseras hechas por mí de cuero, y me faltan regalos de los demás que no recuerdo. Pero todos eran maravillosos, se notaba el esfuerzo y el cariño que le habíamos puesto y salimos todos encantados con nuestros regalos.

Entonces, este año, con la inminente llegada de la Navidad, volvíamos a plantearnos el amigo invisible. Esta vez con Silvia y David en Londres, volvimos a usar la misma web del año pasado. Y con los ojos cerrados, decidimos repetir la temática de las manualidades debido al exitazo que tuvieron el año pasado.

Así que ahí estamos todos, devanándonos otra vez los sesos para ver qué manualidades hacemos. Yo ya tengo las mías en mente, es más, ya tengo alguna cosilla hecha y toda la ilusión puesta para que a mi as le guste.

A mi as decirle que se prepare, porque creo que los regalos le van a encantar (ahhh ¿Quién será?) y a mi amigo invisible decirle que el regalo más grande es ver la dedicación, el esfuerzo y la ilusión que le haya puesto al regalo. Y por supuesto deciros a todos, a ese grupo de Armando Guerra (si, nuestro grupo de Whatsapp se llama así) que el mejor regalo es teneros a todos como amigos un año más. Y no me voy a poner moñas… Pero de este grupo admiro la facilidad que tenemos tanto para encendernos y tirarnos los trastos a la cabeza cuando toca, como para ponernos tiernos, y decirnos moñerías, y también para estar unidos cuando alguno lo necesita, porque para eso están los amigos, ¿no? Os quiero chicos.
 

Os dejo la web donde hacemos el sorteo, hay más, pero nosotros solo conocemos ésta http://www.amigoinvisibleonline.com/ es muy fácil de usar. Sé que también se puede hacer con Gmail, sin necesidad de aplicaciones externas ni webs, pero no tengo ni idea de cómo se hace.

También os dejo el blog de Espi (se llama Javi en realidad, pero entre nosotros dices Javi y casi nadie sabe de quién hablas jajajaja). Es nuevo en esto, y además en su línea de la creatividad, ha abierto un blog para escribir, pero no solo para escribir él mismo, que espero que también porque escribe de maravilla, pero quiere que aquel que no se atreva a escribir en un blog comparta con él esa idea y él lo publicará, así hará una mezcla, estupenda seguro. Va a ser un éxito de blog, ¡lo sé! http://sirjangoboy.blogspot.es/.

Y sin más, os dejo. Espero que os haya gustado la entrada. Va dedicada a todos mis amigos, por ser vosotros.

Espero vuestros comentarios como siempre, y espero que leáis y compartáis con Espi.

Un besote. ¡¡¡Muaaaaakss!!!

Carmelita.

lunes, 24 de noviembre de 2014

TRABAJAR GRACIAS AL ÉBOLA


TRABAJAR POR EL ÉBOLA

 
 
Es triste sí, pero he de confesar que he trabajado gracias al ébola. ¿Por qué? Pues porque gracias al trabajo de las tijeras de Rajoy, los recortes en sanidad eran una catástrofe. Probablemente ellos sólo vean números, euros… Pero la cuenta es fácil, tanto que cualquiera sabe que a menos personal y menos recursos, más precariedad en la asistencia sanitaria. Por el contrario, si contamos con el personal y los recursos suficientes, tendremos una asistencia sanitaria de calidad, de 10. Así pues, con el ébola en España y poniendo el protocolo apunto, ha habido que contratar gente. Por suerte para los que como yo vivimos de contratos de vacaciones, suplencias, eventuales, incapacidades temporales… Si, confieso que vivo gracias a que alguna compañera pida la baja.

Pero yo hoy vengo a hablaros de mi punto de vista sobre el ébola. La fiebre del ébola nos ha cogido a todos, eso sí, por sorpresa totalmente. Cuando el brote de ébola empieza a sonar en los medios de comunicación ya se había cobrado algunas muertes en África. ¿Y aquí que hicimos? Nada. Ni si quiera se le dio bombo en la televisión, es más importante la corrupción, quién entra en la cárcel o quien sale con el famoso de turno. No nos preocupamos de abastecer a los hospitales del material necesario ni de formar al personal por si acaso alguien venía contagiado en un vuelo comercial y aparecía en cualquier hospital, en ese caso nos habría pillado en bragas totalmente.

Con el tiempo, decidimos tomarle la temperatura a los pasajeros que llegaban a los aeropuertos del país, la fiebre es un signo de alarma que produce nuestro organismo ante las infecciones, y se puede encubrir con antitérmicos como el Paracetamol, es decir, era un valor poco fiable y no se les tomaba la temperatura a todos los pasajeros, sólo a los que venían de África y no siempre. ¡Vaya! Un desastre...

En agosto el gobierno español y la excelentísima ministra de sanidad Ana Mato (que de mi parte, no se merece ni las mayúsculas en su cargo) deciden repatriar a un misionero español. Con un hospital de referencia en enfermedades tropicales como es el Carlos III medio desmantelado, sin el personal necesario y por supuesto sin los medios suficientes. ¿Y qué material compramos? ¡El que sea! Buscamos lo que sobró después de la fiebre de la Gripe A, que no sirve para el ébola pero qué más da, no va a ser la Sra. Ana Mato ni el Sr. Mariano Rajoy los que se van a plantar el traje y a meterse en esa habitación donde estará el sacerdote. Pero, a todo esto... ¿Alguien ha formado al personal para esto? ¿No? ¡Pues a correr! Se organizan cursos intensivos para el personal del Carlos III y el personal de la unidad de cuidados intensivos de La Paz la noche antes de que el sacerdote llegue a Madrid, así el personal tenía muy frescos los datos sobre cómo ponerse y quitarse el traje.

Pero vaya, tenemos turbulencias, el personal sanitario empieza a quejarse, algo con lo que no contaba el gobierno. No hay personal ni material suficiente, por descontado que no han tenido toda la formación que se necesita. No se sienten preparados para ponerse el traje pues se lo han puesto una o ninguna vez, y en esta ocasión no van a ensayar, esta vez es de verdad, se tendrán que poner el traje, entrar en esa habitación con todo el cuidado del mundo, evitando contactos innecesarios, y por último salir de la habitación y quitarse el traje, lo más difícil de todo el proceso. Y al día siguiente, volverán con sus pacientes de UCI de La Paz.

Debido a la presión del personal sanitario el gobierno empieza a comprar trajes más adecuados, se distribuye un protocolo elaborado por el Ministerio de Sanidad por todos los hospitales españoles y se les dan algunos trajes por si apareciera algún caso de ébola. Pero el protocolo, colgado en la intranet del hospital, y los trajes en los almacenes. Y tras la muerte del primer sacerdote, se decide repatriar a un segundo misionero, por si el riesgo que había corrido todo el país no era suficiente.
 
 

Así que volvemos a empezar, el miedo del personal sanitario, el no saber si se está haciendo bien o no, saber que tendrán que volver a casa con sus familias y rezar para que todo haya salido bien.

Muere el sacerdote. Hay que decir que ambos misioneros vinieron a España a morir pues la enfermedad había avanzado demasiado.

Y ahora... ¿No había que vigilar al personal por si presentan síntomas? Bastará con termometrarles o que se pongan ellos el termómetro en casa y que el servicio de prevención les llame de vez en cuando para anotar las temperaturas.
El resto de la historia la conocemos de sobra, es a lo que más bombo se le ha dado. Teresa, auxiliar de enfermería, empieza a tener algunos síntomas, el más controvertido: la febrícula. No llegaba a los 38,6°C de fiebre que exigía el protocolo, por ello, el servicio de medicina preventiva del Carlos III, le dice que acuda a su médico, donde no me creo que ella no le contara que había estado el contacto con pacientes de ébola. Pero como el protocolo exige fiebre superior a 38.3-38.6°C y Teresa no llega, no es ébola, tendrá gripe, catarro… Qué se yo. Y ella insiste en medicina preventiva, sin conseguir nada. Y va a la peluquería, y yo no la culpo por ello, pues todo el mundo le dijo que no cumplía el requisito de la fiebre y que no era ébola. Pero viendo que su situación empeoraba, se aísla de su marido. Y me parece increíble que tengas que tomar tú misma las medidas de aislamiento necesarias porque nadie te hace caso. Y su marido llama al 112 asustado, contando lo que ocurre, y les mandan una ambulancia básica, sin aislamiento ni nada, porque no tiene fiebre, sólo febrícula. Acuden al hospital de referencia de Teresa, el hospital de Alcorcón, que al igual que el resto de hospitales no estaba preparado para esto. Y entonces saltan todas las alarmas. Los medios se hacen eco de la noticia. Se traslada a Teresa después de unas cuantas horas en las urgencias de Alcorcón y unas cuantas analíticas. Dos análisis positivos en ébola. Y cunde el pánico entre los sanitarios. Entre los que como Teresa estuvieron en contacto con el último misionero y los que tendrán que atenderla a ella. Empiezan a contar sus vivencias con los trajes, no hay tallas, nos quedan cortos, estrechos, es insuficiente, tenemos miedo, nadie me ha enseñado a ponérmelo y mucho menos a quitármelo. ¿Y qué hacen el gobierno y el consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid? Culparla, culparla hasta por la muerte de Manolete si es necesario. Y para colmo de males, como no se les ocurre qué hacer porque no tienen ni idea de qué hacer pues sacrifican al perro, al pobre Excalibur, que no tenía culpa de nada pero es todo lo que se le ocurrió al gobierno. ¡Cómo si ella no tuviera suficiente con haberse contagiado de ébola! Y hablar sobre si se habrá tocado la cara, si no hizo tal o hizo cual, crear polémica, resulta que Teresa era la única que había hecho las cosas mal. Como si esto fuera el plató del Sálvame Deluxe intentaron poner a todo el mundo en contra de Teresa. ¿Por qué? Fácil respuesta, si estábamos en contra de Teresa estábamos a favor del gobierno, que es lo que necesitan. Lo único que consiguieron fueron unas cuantas frases que mejor se las hubiera tragado el consejero, que cada vez que habla sube el pan, y pánico entre la población y el personal sanitario. Y ante el pánico se decide formar por fin al personal sanitario, a todo el personal sanitario. Entre unas cosas y otras, se empieza a formar al personal cuando Teresa está casi curada. Y se amplían los medios. La escasez de personal va en contra del protocolo del ébola, es necesaria mucha gente trabajando.

Por fin, se dan cuenta. Es necesario un brote de ébola para que el gobierno vea que los recortes en sanidad sólo traen precariedad. Podemos probar a recortar sus sueldos astronómicos, o en tarjetas negras, por ejemplo...
 
Y desde aquí, mi más sincera enhorabuena a todo el personal que ha estado ahí con los misioneros y con Teresa, mirando al miedo de frente, a pesar de la precariedad, de la falta de personal y de recursos. Y para Teresa y Javier, todo mi ánimo y todas mis fuerzas, creo que debéis luchar porque en mi opinión han sido muy injustos con vosotros.
 
Una vez más, espero que os haya gustado la entrada. Llevaba demasiado tiempo sin escribir pero tenía claro que sería sobre el ébola.

¡¡¡Espero vuestros comentarios!!!

¡Besotes para todos!



Por cierto, Javier Limón, ha creado una petición en www.change.org. Para quien le interese https://www.change.org/p/consejero-de-sanidad-comunidad-de-madrid-evitemos-sacrificios-como-el-de-exc%C3%A1libur-justiciaparaexcalibur