sábado, 13 de mayo de 2017

SE FUE, Y TENGO QUE DECIDIR SI VIVIR O SOBREVIVIR


SE FUE, Y TENGO QUE DECIDIR SI VIVIR O SOBREVIVIR



La entrada de hoy no es sólo para contaros penas, que todos tenemos. Es para que sepáis, que de todo se sale.

No sé cuántos de los que me leéis habéis perdido a alguien muy importante en vuestra vida. Por desgracia, seréis muchos los que habéis tenido que decirle adiós a alguien que ojalá hubiera sido eterno.

Mi madre, mi guía en el mundo, mi fuerza de vivir… se apagó el 31 de diciembre de 2015 dejándonos rotos. Luchó como una guerrera durante más de dos años contra un cáncer. Mi heroína. Alguien me dijo un tiempo después, que perder a una madre es ley de vida y que duele mucho más perder a tu compañero de vida, por ejemplo, aquella mujer no era consciente del daño que me hacían sus palabras cegada por el dolor de haber perdido a su marido. No señora, que tu madre se marche a los 54 años llena de vida, con tantas cosas que aportarle al mundo… no es ley de vida. Yo tenía 25 añitos recién cumplidos, pensaba que tenía una vida que se iba encaminando hacia donde yo quería: amigos, novio, trabajo a ratos pero que no falta, planes de futuro, viajes… y de repente, nada. Cero. Todo se fue a negro, como en la tele.

Literalmente, mi vida se fue a la mierda (perdón por la expresión). Perdí el norte. Me sentí muy sola aunque estaba rodeada de mucha gente. Pero el mundo sigue girando, la vida te recuerda en forma de impuestos, burocracia y muchos trámites que tú sigues viva aunque no te des cuenta. Recuerdo acostarme muchas noches igual que me había levantado por la mañana, vacía. Iba y venía, arreglaba papeles, hacía las cosas de casa, me incorporé a trabajar porque necesitaba volver a sentirme útil y porque no quería cogerle miedo al hospital. Si, falleció en el mismo sitio donde trabajo. Decidí hacerlo por ella, también era auxiliar de enfermería y le gustaba que le contara lo que hacía en el hospital cada día.

Me di cuenta pasados unos meses de que estaba sobreviviendo. Tuve un accidente de tráfico, estuve llena de hematomas y con una contractura cervical un tiempo, y me faltaba ella cuidándome. A la ansiedad del accidente se le sumaba que ella no estaba para cuidarme.  Y supe que a ella no le gustaría verme así, apagada, llena de ansiedad y vacía. Así que cambio de chip. Pensé en cómo le gustaba a ella ver la vida y elegí ese camino.

Ella va conmigo allí donde yo vaya y haga lo que yo haga, siempre está dentro de mí, y en ocasiones, también está en algunas cosas. La encuentro cuando hago cocido, en el olor del cocido está mi madre. En los ojos de Conan. Y en el uniforme de Prote, qué difícil fue el primer servicio sin ella. No voy a decir que ahora vivo en un mundo de color de rosa, la echo muchísimo de menos. Hay veces que pienso inconscientemente “esto se lo tengo que contar a mi madre” y no, no puedo descolgar el teléfono y llamar, joder.

Daría todo por tenerla conmigo organizando mi boda, ir a ver vestidos, hacer manualidades, buscar ideas… ay mamá, cuánta falta me haces.

Pero la vida sigue, y ya que estamos aquí, vamos a vivirla. Por ellos, por los que se fueron. Seguro que nos miran desde arriba, nos guían, nos cuidan… no quieren vernos tristes, eso es para los primeros meses. Después, arranca, sonríe cada día. Por los que se fueron y por los que aún están aquí. Vamos a vivir.

Cuando intentaba salir del hoyo, me di cuenta de que hay gente que haciéndolo con su mejor intención, en vez de ayudarte te hunden más. Y distanciarte de ellos al menos una temporada ayuda mucho. Cada uno vive el duelo a su manera. Y no quien más llora es quien más dolor siente. A cada uno le duele lo suyo. Pero si quieres volver a sentir algo que no sea dolor, échale valor a la vida, échale un par de huevos. Levántate cada mañana con un propósito. Vive con ilusión. Disfruta de las cosas.

La vida es un 10% lo que nos pasa y un 90% cómo nos lo tomamos. No sirve de nada preocuparse por cosas que no tienen solución, y si tienen solución sólo tienes que ponerla en práctica, no pierdas tiempo en sufrir. Un día sin sonreír es un día perdido, tenlo claro.

Va por ti mamá.

Con todo mi amor,

Carmelita.

1 comentario:

  1. Y yo nunca sabré si estuve a la altura... Probablemente no, nadie lo estuvo... Te quiero.
    D

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